Compresión graduada, sin misterio
Un rango, no un número.
18–25 mmHg no es una cifra al azar: es el tramo donde el soporte se nota y el calcetín se sigue sintiendo bien puesto ocho horas después. Así funciona — y por qué el bambú lo hace posible.
La presión no es pareja: es más fuerte en el tobillo y se libera gradualmente hacia la rodilla — en la misma dirección en que el retorno venoso necesita moverse.
Qué significa "graduada"
Un calcetín de compresión graduada no aprieta igual de arriba a abajo. Está tejido para presionar más en el tobillo y menos a medida que sube hacia la pantorrilla y la rodilla. Esa diferencia de presión — el gradiente — es la que ayuda a empujar la sangre hacia arriba, en contra de la gravedad, después de horas de pie o sentado.
Si la presión fuera igual en toda la pierna, no habría gradiente que seguir. El calcetín puede sentirse ajustado igual, pero pierde la función que le da el nombre.
La escala mmHg, de un vistazo
mmHg — milímetros de mercurio — mide cuánta presión ejerce el tejido sobre la piel. Es la misma unidad que se usa para la presión arterial. No existe un número "correcto" para todos: depende de para qué se necesita el calcetín.
Pawi se ubica entre moderada y firme: presión suficiente para notarse al final del día, en un tramo pensado para uso diario y sin la adaptación que suele requerir la compresión médica alta.
Por qué elegimos 18–25 mmHg
Por debajo de 15 mmHg, la compresión existe pero apenas se percibe: cómoda, pero limitada para piernas cansadas o jornadas largas de pie. Por sobre 30 mmHg, el efecto es mayor, pero también lo es la dificultad para ponérselo, la marca que deja en la piel y la costumbre que toma acostumbrarse a usarlo.
18–25 mmHg es el tramo donde ambos mundos se cruzan: presión real, en un rango pensado para que la mayoría de las personas pueda incorporarlo a su día sin fricción.
El bambú es lo que hace posible el número
Comprimir más fuerte normalmente tiene un costo: telas más rígidas y plásticas, que marcan la piel y acumulan calor. La fibra de bambú cambia esa ecuación — es más fina y más redonda que la mayoría de las fibras sintéticas, lo que se traduce en una superficie más lisa contra la piel. La compresión se siente sostenida, no apretada.
Fibra sintética estándar
- Superficie más rígida al tacto
- Retiene calor y humedad
- El mismo mmHg se siente más intenso sobre la piel
Bambú Pawi
- Superficie lisa y suave desde el primer uso
- Transpira y regula mejor la temperatura
- El mismo mmHg se siente sostenido, no apretado
Este mismo gradiente — 18 a 25 mmHg, tejido en bambú — es la base de cada color de la colección: Aysén Black, Terroir Colchagua, Atacama Rose y el resto. Cambia el color, no la ingeniería.
La talla es parte de la fórmula
La compresión graduada solo funciona si el gradiente cae donde debe. Un calcetín muy grande no llega a comprimir donde corresponde; uno muy chico concentra toda la presión en un solo punto — casi siempre detrás de la rodilla — y ahí es donde más se sienten las marcas.
Mide el contorno de tu pantorrilla en su punto más ancho, de pie y con una huincha.
Compara esa medida con la guía de tallas — no con tu talla de zapato ni de ropa.
Si estás justo entre dos tallas, sube a la más grande: mantiene el gradiente intacto. Y si tu pantorrilla es más ancha de lo habitual, la versión Wide está pensada para eso.